¿DONDE SE DESCUBRIO EL TABACO?


Existen distintas teorías sobre el origen de la palabra “tabaco”: unas sostienen que
proviene de la isla de Tobago, donde fue descubierto, y otras que en La Española se
denominaba tabaco a un utensilio en forma de Y, que los indios empleaban en sus
inhalaciones para aspirar el humo.


Los aborígenes cubanos llamaban cohoba, cojoba o cohija a la hoja de tabaco, de donde procede el nombre de cohíba, uno de sus más famosos puros.


Fray Bartolomé de las Casas fue el primer europeo en escribir
acerca del tabaco, al decir: “Siempre los hombres con un tizón en las manos.


Mucho antes de la llegada de los españoles a América, los indígenas ya
consumían el tabaco con fines rituales y terapéuticos.


Al parecer, ya para el siglo I a.C., los habitantes de América lo utilizaban de diferentes maneras:

lo fumaban (enrollado en forma de puro, envuelto en hojas de maíz a manera de cigarro o en
pipa), lo mascaban, lo bebían (como infusión o en jarabes) y lo utilizaban en la
preparación de enemas.


Para ese entonces, el tabaco, estaba íntimamente relacionado
con la religión, la magia y la medicina; era un elemento fundamental de
los chamanes para comunicarse con los espíritus y apaciguar los dolores.

Actualmente, éste todavía se utiliza en ciertos rituales y con fines medicinales.


En México, los pueblos prehispánicos consideraban al tabaco una planta
mágica porque “hace visible el aliento”. Existen numerosas representaciones murales
y grabadas, así como el testimonio plasmado en los Códices mayas, del uso del
tabaco en la antigüedad

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