CONSEJOS PARA TODO SERIO FUMADOR DE PUROS


Es claro que en México vemos cada día más entusiastas interesados en ingresar al mágico mundo de los puros. Muchos de ellos motivados por el glamour de tener un puro en la mano o simplemente por el placer de fumar un buen puro acompañado de su bebida favorita. Sea cual sea su motivación, es importante recordar que el puro, además de un gran placer, es un lujo de categoría que debe ser disfrutado con educación, moderación y cultura. Sin embargo, como todo en la vida existen algunos protocolos que todo serio fumador o fumadora deberían tomar en cuenta al momento de disfrutar unas buenas fumadas.

Como regla de cortesía: si se encuentra con compañía, siempre consulte a sus compañeros de mesa antes de encender un puro, aun cuando esté en zonas permitidas. No es educado disfrutar de un puro ante el rechazo de los presentes.

No compre puros a vendedores clandestinos: 8 de cada 9 puros ofrecidos clandestinamente son falsos. Un puro falso NO es una alternativa más barata de uno genuino y puede afectar seriamente su salud ya que sus procesos y manipulación no son controlados por las autoridades pertinentes en sus respectivos países y muchas vecen deben ser escondidos en lugares que no tienen un control higiénico apropiado.

Siempre mantenga sus puros en un humidor: El refrigerador, guardar los puros envueltos en lechugas, y otras formas rústicas de guarda son MALOS HABITOS y solo ayudan a destruir el puro, secándolo rápidamente e invadiendo su elegante aroma y sabor. El humidor además ayuda a lograr un apropiado añejamiento, que le permitirá disfrutar de sus preciados habanos por muchos años.

Lleve los puros en pureras de cuero o tubos de aluminio, nunca sueltos en el bolsillo de la camisa o chaqueta. No estamos en el caribe, en México los puros se secan rápidamente por la baja humedad relativa del aire.

Siempre lleve puros para compartir con sus compañeros de mesa. El fumar es un placer social y generoso. No hay cabida para los tacaños en el mundo de los puros.

El puro es el mejor compañero de la sobre mesa, nunca lo encienda durante la comida, solo arruinará los deliciosos sabores y aromas que fueron preparados con tanto esmero por el Chef.

Inspeccione su puro antes de encenderlo: el puro debe estar siempre fresco y suave al tacto, nunca fume un puro seco, muy duro o que presente notorias imperfecciones, rajaduras u orificios en su capa.

Nunca corte la cabeza del puro con los dientes: a menos que sea un experto en el tema, lo único que conseguirá es rajar la perilla o cabeza del puro y llenarse la boca de pequeños trozos de tabaco mientras fuma. Use una guillotina de doble hoja para un corte seguro, amplio y limpio.

No retire la  ̈anilla ̈ o etiqueta del puro antes de encenderlo: existe el riesgo de rajar la capa del puro al retirar la anilla y por tanto de arruinar la fumada. Si desea retirarla, espere hasta fumar al menos el primer tercio del puro y verá que la anilla se suelta o desprende fácilmente.

Nunca use una vela o encendedores a bencina para encender su puro: el intenso olor a petróleo de estos productos impregnarán su puro y destruirán el elegante aroma y sabor que se ha tratado de preservar durante todo el largo proceso de fabricación de los preciados habanos. Siempre use fósforos, varillas de cedro o encendedores a gas.

No encienda el puro en sus labios. Encienda primero el pié lentamente girando el puro hasta encenderlo por completo y luego podrá dar su primera bocanada.

Nunca aspire el humo de un puro: aspirar el humo de un puro no solo daña su salud sino que además le provocará una borrachera peor que la del ron.

No apriete ni mastique el puro mientras lo fuma, recuerde que NO es un alimento. Masticar o lamer intensamente la cabeza del puro es una mala costumbre que distorsiona negativamente el sabor de su puro. Trátelo con delicadeza y respeto. Recuerde que cada puro genuino ha esperado en promedio al menos 3 años para que Ud. lo disfrute.

Fume lentamente: deje esperar al menos un minuto entre bocanada y bocanada, menos tiempo podría provocar efectos desagradables en la fumada, como recalentar el puro o generar mareos.

No juguetee con el puro en su boca. Manténgalo en su mano o en el cenicero mientras habla o descansa. Tómelo con los dedos índice, medio y pulgar, verá que fácil es rotarlo en la mano e inspeccionarlo en todo momento mientras fuma.

No sumerja el puro en vinos ni licores: esta es una  ̈mala ̈ costumbre que viene de la época en que los puros llegaban a Europa impregnados de los fuertes olores de las bodegas del barco que viajaban desde la Habana. Disfrute puros y licores por separado y verá que el placer se duplica.

Deje que la ceniza se acumule en su puro: una ceniza larga y compacta es señal de una buena manufactura con hojas largas y enteras, además ayuda a mantener el puro encendido por más tiempo.

No se preocupe si se apaga su puro: la presencia de aires acondicionados o la demora en la fumada pueden provocar que su puro se apague más de una vez. No se altere. Cuando esto pase sacuda toda la ceniza sobrante del pié del puro y vuelva a encenderlo, eso sí, que no pase más de 1 hora y jamás al día siguiente. Como consejo, mantenga siempre su puro en posición vertical con la brasa hacia el suelo. Esto reducirá la probabilidad que el puro se apague.

Nunca guarde un puro a medio fumar en su purera o humidor: no hay nada más desagradable que el olor de un puro apagado, si lo guarda en su purera, humidor o cualquier otro contenedor, solo contaminará en forma permanente el ambiente de esos recipientes y a los puros que ahí se

contengan. Por esto siempre debe escoger el tamaño y formato del puro de acuerdo al tiempo que disponga para fumar.

No apague el puro al terminar de fumar: cuando termine su puro solo déjelo dormir horizontalmente en el cenicero y en unos segundos morirá con dignidad.

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