Golf en los colegios, la popularización comienza en las aulas POR- @JavierJimenz

 

Golf en los colegios, la popularización comienza en las aulas

por Javier Jimenes (la radio del golf - España)

Se acuerdan de Pedrito Fernández, aquel muchacho que a finales de los 70 cantaba a su compañera de mochila azul a ritmo de ranchera? Si hoy estuviese vigente aún aquella canción, es más que probable que el niño-cantante bebiese los vientos por la de la bolsa de Callaway, de Ping o de cualquier otro fabricante de material, porque de un tiempo a esta parte, los palos de golf conviven en las aulas con los escolares españoles.

 

Desde el año 2013, las federaciones autonómicas, con el apoyo de la española, dirigen el denominado “Programa Golf en los Colegios” con la pretensión de que el golf comparta el tiempo de la asignatura de Educación Física con otros deportes de más calado popular como pueden ser el fútbol o el baloncesto.

Desde luego el plan es inmejorable. Abandonar la visión cortoplacista con la que se han llevado a cabo los planes de promoción del golf y apostar por inculcar la pasión por los 18 hoyos desde la infancia, es un logro en sí mismo.

 

El programa, basado en el creado por el Titleist Performance Institute, pretende acercar el golf a los niños a través de juegos que faciliten el aprendizaje del mismo sin que los pequeños tengan que pasar largas horas en la cancha de prácticas.

 

Para cuando llegue ese momento, los futuros golfistas ya tendrán adquirido el hábito que les permita mejorar en su juego y, sobre todo, no abandonarlo en la adolescencia. Un proyecto que, con total probabilidad, no empezará a dejar ver sus frutos hasta dentro de una década cuando podamos cuantificar cuántos de esos niños, para entonces adultos, mantienen viva la afición.

 

El proyecto es ambicioso y por tanto difícil de llevarlo a cabo. Una vez seleccionados los colegios que han mostrado su interés en el Programa, es necesario formar a los profesores de Educación Física que posteriormente enseñarán los fundamentos del golf a sus alumnos y dotarlos de medios para su trabajo. Para ello, se ha diseñado material especial para que los chavales puedan practicar en el patio de la escuela sin riesgo físico. Hasta aquí todo bien. Pero para que estos embriones de golfistas salgan al campo, sus padres forman la tercera pata del proyecto.

 

En este sentido, el Programa Golf en los Colegios, con buen criterio, descarga sobre los pequeños la responsabilidad de arrastrar a sus padres al campo. Y digo con buen criterio porque nada anima más a un padre que las ilusiones de sus hijos. Eso sí, con el apoyo de las federaciones y de los clubes del entorno de los colegios, que han apostado por hacer un esfuerzo que ayude a que el acercamiento al golf no suponga un lastre para la economía familiar. De esta forma, los importantes descuentos que ofrecen terminan de convencer a los indecisos para sumarse a la comunidad golfista y así, los efectos del programa se multiplican.

 

Donde ayer teníamos a un aprendiz de golfista, ahora tenemos al menos dos, incluso más en las familias más activas.

 

Pero no solamente basta con aprender golf en el colegio para aficionar a un muchacho. Para los niños practicar un deporte en el que no hay competición es algo impensable, un problema que ha sabido solucionar con acierto la Federación de Golf de Madrid con el denominado Campeonato Inter-escolar por Equipos, en el que han participado un total de 100 niños representando a veinticinco de los treinta y cinco  colegios de la Comunidad de Madrid que se han adherido al programa, lo que da una idea del éxito del golf entre los escolares madrileños.

 

Toca por tanto esperar a ver como evoluciona la afición de los 5.000 niños madrileños que practican golf en el colegio y ver la respuesta de sus padres ante el interés de los pequeños, para saber si por fin hemos dado con la tecla que facilite la difusión de un deporte más impopular por desconocido que por elitista.

 

©golfpuebla.com.mx

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